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Tertulia Taller Acorpolista: La prosa y el verso son alimento del alma


El pasado14 de junio de 2013, en la Sede Social de Acorpol, se realizó la sesión No. 153 de la Tertulia Taller Acorpolista, en esta ocasión el invitado especial fue el poeta Jaime Hoyos, quien hizo la presentación de algunos apartes de la vida y obra de la poeta argentina Alfonsina Storni.

Como lamentablemente el poeta Hoyos, sufrió un lamentable accidente, solicitó a la poetisa Inés Blanco para que leyera el trabajo que previamente había realizado, su deseo se cumplió y los resultados de la presentación fueron altamente satisfactorios, por tratarse de una de las grandes glorias de la poesía americana de la última década del siglo XIX y primeras del XX.

Fueron contemporáneos de Alfonsina Amado Nervo, José santos Chocano y Leopoldo Lugones, quienes vivieron en el cono sur y departieron los mismo que el gran Rubén Darío; vivieron en la misma época de los colombianos Valencia, Flórez, Rivera, Barba Jacob y Pombo.

Alfonsina nació en mayo de 1892 en San Juan, al noreste de Buenos Aires, cerca de la frontera con Chile; la poetisa, alguna vez describió al rincón suizo de su nacimiento, con las siguientes palabras: "Tengo los ojos azules. Amo a los ojos claros, los crepúsculos susurrantes, los pastos frescos, los campos dorados, las delicadas manos, las frentes amplias, las almas pulcras. Nací al lado de la piedra, junto a la montaña, en una madrugada de primavera, cuando la tierra, después de largo sueño, se corona de flores. Las primeras prendas que al nacer me pusieron, las hizo mi madre cantando baladas antiguas mientras el pan casero expandía en la casa familiar perfume y mis hermanos jugaban alegremente. Me llamaron Alfonsina, nombre árabe que quiere decir 'dispuesta a todo'".

Después de la bonanza, aparece la miseria, a los once años tiene que trabajar para ayudar a su madre como consecuencia del fallecimiento de su padre, en 1906, entra a una compañía teatral pueblerina, leyó La divina comedia, cuando la extrajo de un cajón de la basura; fue muy ovacionada al cantar el Brindis de la Traviata de Verdi y la Cavatina del Barbero de Savilla, de Rossini.

A los 18 años en la Escuela Normal de Coronda, logra graduarse de maestra, para pagar la pensión donde vive y ayudarse en el estudio, trabajando como celadora.

En 1916, publica su primer libro "La inquietud del Rosal", quinientos ejemplares nunca pagó al impresor ¿Cómo pagarlos? ¿A quién vendérselos si nadie la conocía?

En 1917 logra el primer premio anual de poesía, otorgado por el Primer Congreso Nacional de Mujeres por su "Canto a los niños".

En 1918, a sus 26 años, publica "El dulce daño", libro que la populariza en la Argentina y en todo el mundo hispánico. Algo de lo que en él dice:

"Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber, amado, el malvado veneno
que te moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí:
es esto de los llantos pasaje baladí.

Oh, déjame que ría… ¿no ves qué tarde es hermosa?
Espínate las manos y córtame esa rosa".

De 1935 al 38: son tres años de lucha con el cáncer. Al mismo tiempo recibe muchos testimonios y premios por su obra. El 20 de octubre de 1938 escribe a su hijo Alejandro con estas palabras: "Sueñito mío, corazón mío, sombra de mi alma". El 23 escribe una última carta, la dicta a su mucama porque los nervios no la dejan apretar la pluma. Le dice: Solamente para decirte que te adoro, que a cada momento pienso en ti e insisto en decirte que te adoro". El 24 en una nota escrita con tinta roja dice: "Me arrojo al mar", a la una de la madrugada del 25 de octubre de 1938, Alfonsina deja la habitación y desde la escollera del Club Argentino de Mujeres, de Mar del Plata, Alfonsina Storni, se arroja al mar.

Como la Sesión era dedicada como un homenaje a los padres, tuvimos la sorpresa que Blanca Roa de Perdomo y Magdalena, nos ofrecieron una serenata a los padres y nuestra contertulia Gloria Goyeneche ofreció más canciones para homenajear a los padres, luego cerraron con broche de oro las poetisas leyendo poemas dedicados a los padres.

Prensa Acorpol






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